Durante el día nuestra cabeza permanece activa, miles de pensamientos nos invaden. A algunos les prestamos más atención que a otros, unos se nos olvidan por el camino, otros se repiten día tras día,…Los pensamientos tienen mucha fuerza a la hora de que el ser humano actúe de una forma u otra. Según los pensamientos que tengamos, generaremos un tipo de emoción, y a continuación, actuaremos acorde a ello.

Normalmente los pensamientos que más persisten, a los que más importancia y más vueltas damos, los que cuestionamos, con los que luchamos, son los pensamientos negativos. Los pensamientos negativos hacen que nos sintamos mal, nuestras emociones suelen ser negativas y por ello adoptamos una postura poco resolutiva que puede llegar a generarnos ansiedad y estrés por no ser capaz de desprendernos de ellos. Por ello, en la mayoría de ocasiones, lo que hacemos es evitar enfrentarnos a esos pensamientos y no prestarles atención ya que hacerlo puede generarnos ese malestar. Sin embargo, si no somos capaces de enfrentarnos a ellos nunca podremos trabajarlos y ponerles solución para que puedan desaparecer de nuestra cabeza y dejen de condicionarnos en nuestro día a día.

 

Queremos daros 4 tips que os ayudarán cuando os encontréis en un momento de vuestra vida en el que sintáis que no estáis bien, que algo sucede. Es difícil llegar que uno mismo deduzca que sus pensamientos generan su estado de ánimo negativo, por eso, queremos daros estas pautas. Es muy importante hacer un autoanálisis de uno mismo, ver en qué momento de vuestras vidas os encontráis, que acontecimiento importante ha ocurrido, que cambio habéis tenido,… para poder empezar a realizarlo.


 

  1. Identificar: el primer paso y, seguramente, el más difícil es poder identificar los pensamientos negativos. Como solemos decir, nuestra cabeza funciona de manera automática y podemos estar haciendo varias tareas y al mismo tiempo dándole vueltas al mismo pensamiento negativo. Normalmente los pensamientos que tendremos serán muy catastrofistas y autodestructivos. (“no entiendo por qué no me llama”, “no me veo guapa”, “seguro que me despiden”,etc).
  2. Parar: cuando ya he sido capaz de darme cuenta de que estoy con el pensamiento recurrente tengo que pararlo. lo bueno sería decir STOP, BASTA YA, para saber que tengo que trabajarlos.
  3. Transformarlos: una vez ya hemos parado tenemos que transformar esos pensamientos en positivos.
  4. Distracción: los tres puntos anteriores son fundamentales siempre y cuando, seamos capaces de buscar un foco diferente donde dirigir nuestra atención, una actividad que nos permita prestarle atención (hablar con alguien, contar hasta 100 de tres en tres).

 

Nuestras vidas suelen ir aceleradas por el ritmo que hoy en día genera nuestro entorno, y son pocos los momentos que nos dedicamos a nosotros mismos, a escucharnos, a analizar qué nos pasa. Por eso, desde Psicología San Gervasio, os animamos a que paréis, a que disfrutéis de vosotros mismos, como dijimos en algún post anterior, os escuchéis. De ese modo haréis frente a los problemas que os generan malestar, y al solucionarlos os sentiréis mucho mejor con vosotros mismos. ¡Empieza la lucha contra nuestros pensamientos negativos!

 

 

 

 

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